Señor de la Piedra de Sopó
En la mañana del 3 de diciembre de 1753 cambió para siempre la historia del municipio de Sopó. Aquel día Rosa Nieto, una humilde lavandera de profesión, encontró en un pequeño hoyo en el cauce de la quebrada de La Moya un pequeño guijarro donde se reflejaba la imagen de Jesucristo después de su flagelación antes de su crucifixión.